En esta burbuja de vidrio abierta al mar, los interiores y exteriores se
fusionan a través de una gran ventana panorámica. Pasarás de la intimidad de tu
habitación a las tumbonas en la doble logia panorámica, en una armonía
silenciosa de la que eres el guardián. El pequeño extra: desde el salón
exterior, el mar se extiende infinitamente y todo parece vertiginosamente
posible.